
El próximo 30 de junio un millar de docentes pasarán a engrosar las
listas del paro. Es un ataque más a la enseñanza pública y
especialmente a los trabajadores más vulnerables, los interinos. La excusa
nuevamente es el ahorro. Pero éste es tan sólo un argumento indecente, ya
que si la Consejería de Educación quiere ahorrar que retire la subvención de
600 € al bachillerato de la enseñanza privada y rescinda el concierto del
Alcaste, un centro que segrega por sexo. Si se trata de ahorrar ¿por
qué docentes elegidos a dedo sin pasar por
un concurso-oposición (docentes de religión y profesores de la
concertada), pagados con dinero de todos, cobrarán este verano y los
de la pública NO? El objetivo nuevamente es deteriorar la educación
pública pues decenas de alumnos serán evaluados
en septiembre por profesores que no los conocen, ni les han
dado clase, ni saben cómo se ha desarrollado su proceso de aprendizaje .
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