domingo, 8 de mayo de 2011

Los maestros y un agujero negro

Angeles Caso (05 may 2011)

Debo de estar hecha a la antigua usanza: soy de las que todavía creen en la importancia de la educación. Como individuos, es nuestra gran oportunidad para desarrollarnos intelectual, vital y profesionalmente, para ser más críticos y más libres y para disfrutar más de la vida. Como sociedades, sólo la educación nos permite construir países mejores y más justos. Y creo en la trascendencia de la educación infantil, de lo importante que es que, cuando eres niño, tus maestros te inoculen el maravilloso virus de la curiosidad y del placer de conocer.

La situación de la enseñanza en España es más bien deficiente, como demuestran los informes Pisa. Ninguno de los gobiernos de nuestra democracia ha sido capaz de tomarse en serio ese asunto, de aislarlo de los debates partidistas y de invertir en educación todo el dinero que sea preciso: nuestros maestros y profesores, por ejemplo, son de los peor pagados de Europa. Y ahora, en cuanto han empezado los recortes, el sector de la enseñanza, que debería ser intocable –como la sanidad o la ayuda social– ha sido uno de los más rápidamente afectados.

El Gobierno decidió no cubrir este año más que el 30% de las plazas de los maestros que se jubilasen. Varias comunidades autónomas se han rebelado contra esa norma y han decidido por su cuenta cubrir sus necesidades. Pero el Gobierno va a recurrir esas convocatorias de oposiciones en siete comunidades, demostrando de nuevo lo poco que le importa ese sector básico para nuestro futuro. Otra vez lo repito: que ahorren en coches, en banquetes, en muebles de diseño para los despachos, pero no en lo fundamental. Debemos exigirlo.

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