domingo, 18 de septiembre de 2011

No es (sólo) cosa de profesores

Isaac Rosa (Público)
Por si los padres no teníamos bastante con las preocupaciones habituales del comienzo del curso, el que hoy arranca llega caliente. Los de secundaria se van a encontrar con institutos en pie de guerra, pancartas, profesores con camisetas reivindicativas y asambleas, aparte de varios días de huelga. Y no sólo secundaria: los de otros niveles se solidarizan, y en muchos colegios de primaria también habrá actos informativos para los padres.

Ante este panorama revuelto, la estrategia de gobernantes como Esperanza Aguirre es previsible: enfrentar a los padres con los profesores. Después de lanzar mensajes maliciosos para poner al resto de trabajadores contra los docentes (son unos privilegiados, tienen trabajo de por vida, echan pocas horas, disfrutan de muchas vacaciones…), el siguiente paso previsible será crear división entre padres y profesores.

Ya verán lo que tardan en salir los habituales mamporreros señalando la irresponsabilidad de los docentes, el daño a la educación, el atraso de los alumnos, las incomodidades para las familias, a ver si consiguen fracturar la comunidad educativa, pues la estrategia siempre es la misma: divide y vencerás, y para ello lo mismo sirve machacar con la campaña mediática como buscar la división sindical, y por supuesto lograr el rechazo de los ciudadanos afectados, ya sean viajeros de Metro o, en este caso, padres y alumnos.

Sin embargo, debería ocurrir lo contrario: que la comunidad educativa se uniese en defensa de los profesores, porque en realidad no estamos hablando de sus condiciones laborales, no sólo, sino del sistema educativo que queremos. Y nadie que conozca mínimamente cómo están hoy los centros puede creer que la enseñanza no se resentirá, o que incluso, como sostiene Aguirre, va a estar mejor que nunca.

Además de defender la enseñanza pública, debemos ver el conflicto como una trinchera que, si no la defendemos bien, facilitará otros ataques: si se salen con la suya con estos primeros recortes en educación, después vendrán más, y luego en sanidad (que ya han empezado en Cataluña) y en cualquier gasto social.

Así que ya saben: lo que nos perjudica a los padres no es la huelga, sino las medidas que deterioran la educación. Y contra esta ofensiva, los profesores solos no pueden, necesitan que todos estemos detrás, a su lado, no enfrente, como pretenden algunos.

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