viernes, 29 de junio de 2012

¿CONTRAPRESTACIÓN?



Al echar un vistazo a las Instruccionesde 22 de junio por las que se regula la organización y el funcionamiento de loscentros en la CAR para el curso 2012/13, llama poderosamente la atención, hasta dejarle a uno perplejo, el espacio  que en ellas se destina a la enseñanza de la religión y su alternativa, Atención Educativa, a la que se dedica de un amplísimo y detallado Anexo II . Una extensión de  9 páginas de un total de 31 de que constan las Instrucciones, cuando en cursos anteriores se despachaba  con un par de líneas y media. De la perplejidad surge la pregunta, por qué, y de ahí, atando cabos, se llega a la conclusión de que un desarrollo tan pormenorizado sólo puede responder a satisfacer las reivindicaciones de al menos una parte de un  colectivo, el de profesores de Religión, que las considera esenciales para su estabilidad laboral. Efectivamente, en la Revista informativa de ANPE, Nº 114, de Octubre del 2011, en su página 11, se exponen las demandas de ese colectivo. Textualmente:                                                            

Que  las Instrucciones se ciñan literalmente a dar respuesta satisfactoria, de forma  tan exhaustiva y pormenorizada, a esas demandas no puede ser fortuito y la explicación  podemos encontrarla poniéndolas en relación con el aval que ese sindicato, con su firma, prestó  a la aplicación del Decreto Wert en la Rioja legitimando la política educativa de la Consejería de Educación en ese tema. Todo ello hace pensar, sin pecar de excesivamente malintencionado,  que estas instrucciones  responden a  una contraprestación, un “pago” por los servicios prestados por la firma del acuerdo.

Ni qué decir tiene que el nivel de concreción que la Consejería plasma en estas  instrucciones ,que parecen  más un pormenorizado  recetario, son un insulto a la capacidad de discernimiento del personal docente y  atentan directamente contra la Libertad de cátedra del profesorado   y contra la Autonomía de los centros, tan cacareada como receta para mejorar la calidad de la enseñanza.  Ambos, centros y profesores, quedan atados y amordazados a mayor gloria de una asignatura que,  en un estado aconfesional  como el nuestro, debería quedar fuera de los centros educativos.
Una vez más se hace necesaria una enseñanza pública y laica.
 J.A.Balbuena

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